ENERGÍA RENOVABLE: LOS BIO-COMBUSTIBLES

Se ha propuesto con mucha fuerza la necesidad de reemplazar los combustibles fósiles por combustibles de fuentes renovables también llamados biocombustibles, elaborados a partir de la biomasa primaria o residual. Por ejemplo, el etanol producido de maíz o de caña, al usarse para generar energía produce 20% menos emisiones que la gasolina; el biodiesel de palma o de soya emite 50% menos que la gasolina. Éstas son reducciones significativas que representarían alivios importantes al cambio climático sin embargo el reemplazo de los combustibles fósiles por biocombustibles es un proceso cuesta arriba a pesar de que las dificultades tecnológicas se han ido resolviendo, aumentando la productividad de los cultivos y haciendo más eficiente el aprovechamiento del biocombustible.

Entre las dificultades está que el reemplazo depende también del comportamiento del mercado y de las políticas públicas, cuestión que siguen sin avanzar soluciones

FOSIL VS BIOCOMBUSTIBLE 2

 

Pero por otra parte, el reemplazo no es tan ideal como parece. La conversión de la vegetación natural, e inclusive de terrenos abandonados por años, para los cultivos de maíz, caña, soya, palma y pastos implica una pérdida de buena parte del carbono secuestrado en esos ecosistemas. Esta pérdida representa una deuda de carbono que podría tomar años para resarcirse con el uso de los biocombustibles.

En la figura que sigue se muestran como se produce esta deuda a consecuencia de la conversión para la producción de biocombustibles.

biocombustibles y deuda de C V3

De manera similar, el uso de tierras que actualmente se dedican a la producción de alimentos (maíz, la caña y la soya, entre otros) para la producción de biocombustibles tiene como consecuencia el aumento de la conversión de tierras vírgenes para la agricultura de alimentos, con la consiguiente pérdida del carbono secuestrado y el avance de la frontera agrícola sobre los ecosistemas naturales en sus distintos estados de conservación.

La magnitud de la deuda de carbono (flechas rojas en el gráfico) varía con el tipo de biocombustible que se produce y el tipo de terrenos que se utiliza. La deuda es mínima si los terrenos usados para cultivar energéticos son campos abandonados que poseen niveles bajos de carbono secuestrado en sus suelos y su vegetación, como ocurre por ejemplo con los cultivos de pasturas (Panicum virgatum) en campos abandonados en los Estados Unidos usados para producir etanol. En cambio, la deuda puede ser muy alta, como por ejemplo en el caso de los bosques de turbera que en Malasia son reemplazados por cultivos de palma para la producción de biodiesel. Se ha estimado que en este caso, el tiempo para saldar la deuda puede tomarse más de 400 años (Holzman, 2008).

Otras posibilidades las representa la biomasa celulósica, bien sea producto de cultivos de pastos como el Panicum virgatum (“switchgrass”) o de desechos celulósicos que van desde residuos de maderas hasta bolsas de papel. La producción de etanol a partir de los restos celulósicos no es tan directa como lo es a partir del almidón. La celulosa requiere fermentación con enzimas específicas que producen ese desdoblamiento, aunque ya existen métodos para lograr la fermentación de la celulosa directamente a etanol. Este campo de innovación tecnológica es de gran actividad en la actualidad y ya existen reportes de que el etanol de celulosa puede llegar a reducir emisiones en un 96% comparado con la gasolina.

Otro recurso que está comenzando a investigarse es el de las algas. Éstas producen un aceite con muy alto rendimientos energético (50% más energía que el etanol) y sus cultivos muestran un rendimiento 10 veces mayor que los cultivos con fines energéticos del maíz y cien veces mayor que el de la soya. La comercialización de estos sistemas requiere todavía de unos años de experimentación y diseño y por lo mismo es un área con intensa actividad innovadora.

ilustracion biocombustibles

Es importante llamar la atención sobre otra fuente de energía alternativa a los combustibles fósiles: la incineración de la biomasa. Existen ya muchas plantas generadoras de energía que se alimentan de biomasa y más específicamente de madera o de restos de madera. Inclusive reciben tratamiento especial en términos de impuestos, subsidios y otros beneficios sobre la base de ser métodos de neutralización de emisiones (carbono neutros). Sin embargo, existen numerosas críticas que señalan a la biomasa como aun peor alternativa que la gasolina o que la hulla. La Agencia de Protección Ambiental de los EUA (EPA en inglés) produjo en abril pasado un informe donde señala que aun aquellas plantas de biomasa que emplean las mejores tecnologías de control (BACT) emiten mas óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles, monóxido de carbono y partículas que las plantas modernas de hullas de tamaño similar. También reporta que casi la mitad de las plantas de biomasa no usan BACT, no son objeto de controles de contaminación y pueden emitir 50% más CO2 por unidad de energía producida que la hulla.

Otras fuentes alternativas son: energía solar, geotérmica, eólica y energía de las olas y las mareas. Algunas están más desarrolladas que otras y todas tienen problemas y retos que superar, pero representan una esperanza. Sobre estas otras energías alternativas comentaremos en una futura entrada.

 

REFERENCIAS

Holzman, D.C. (2008) The Carbon Footprint of Biofuels. Environmental Health Perspectives 116 (6): 246-252. http://www.indiaenvironmentportal.org.in/files/carbon%20footprint.pdf

PFPI, Partnership for Policy Integrity, http://www.pfpi.net/trees-trash-and-toxics-how-biomass-energy-has-become-the-new-coal. Consultado el 15/09/2014.

Switchboard (NRDC, Natural Resources Defense Council Staff Blog), http://switchboard.nrdc.org/blogs/ngreene/biomass_not_carbon_neutral_and.html. Consultado el 15/09/2014.

 

 

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  1. #1 por Antonio Estrada Valencia el octubre 24, 2014 - 4:12 pm

    Por donde se le busque, la producción de biocombustibles producirá calentamiento global, pues los intereses de unos pocos se imponen ante el bien común de la humanidad.
    Saludos

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    • #2 por jsilva2011 el octubre 24, 2014 - 7:15 pm

      Lamentablemente no estoy de acuerdo. Creo que la búsqueda de la sustentabilidad es una lucha, un proceso difícil que de resultar puede encaminar al mundo en una nueva ruta. Sin hacerse ilusiones, esa lucha está planteada y se han hecho avances. Los biocombustibles son una posibilidad de mejorar la situación actual, aunque no la resuelva de un todo. Así, paso a paso se ve progresando. Las actitudes radicales o extremas promueven la idea de que no hay solución. Si bien es cierto lo que dices Antonio de que los intereses de unos pocos se vienen imponiendo ante el bien de la comunidad, no necesariamente eso es fatal. El mundo no es blanco o negro, hay matices de grises. Avanzamos, poco a poco, pero hay que perseverar. Gracias por tu comentario.

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