RESTAURACION DEL CAPITAL NATURAL (RCN)

ECOLOGÍA PREOCUPADA POR LA GENTE; ECONOMIA PREOCUPADA POR LA NATURALEZA

Titulamos esta entrada usando una expresión copiada (y traducida) de Aronson y col., 2006. La idea es que la ecología debe incorporar a la gente, a las comunidades humanas y a su vez la economía debe planificar y desarrollar incluyendo a la naturaleza. El antagonismo entre ecología y economía ha sido constante preocupación de todos los que nos inquietamos por la preservación de la naturaleza, que como ya conocemos, viene siendo diezmada por las poblaciones humanas.

En este blog hemos descrito algunas iniciativas tendientes a mitigar los impactos de las actividades humanas, sobretodo las industriales (a nivel global: Tratado de Montreal, Protocolo de Kyoto) y también hemos comentado sobre las iniciativas de restauración ecológica de los ecosistemas. Sin embargo, el antagonismo continúa sin resolverse. En los últimos años, los especialistas han iniciado una discusión alrededor de un concepto que viene a ampliar y a precisar la idea de la restauración ecológica y lo han designado Recuperación del Capital Natural (RCN). La idea está implícita en la de Restauración Ecológica, pero se explicita, enriqueciéndose la discusión.

 

Toda actividad de desarrollo económico requiere usar recursos de la naturaleza. Una parte es transformada en productos para el uso y otra se emplea en los procesos de producción. La extracción de los recursos conduce a su empobrecimiento y por otra parte los procesos generan desechos (y calor) que son retornados a la naturaleza. Estos, llamados “pasivos ambientales” son los responsables de la contaminación y la degradación de los ecosistemas naturales.

Pero atención, los recursos naturales comienzan a dar señales de agotamiento. Llámense suelos fértiles, humedad del suelo, recursos de fauna y flora, …. escasean cada vez más, encareciendo el desarrollo mismo y no solo eso, amenazando la existencia misma de muchos ecosistemas.

 

Así como las poblaciones humanas requieren de los beneficios del desarrollo para asegurar la supervivencia y lograr un mejor nivel de vida, el desarrollo económico requiere de los recursos naturales, del Capital Natural. Es por tanto esencial no continuar empobreciendo ese Capital Natural si queremos el desarrollo y sus beneficios. Para continuar beneficiándonos de los recursos que nos ofrece la naturaleza es imprescindible protegerla, es decir conservar lo que no se ha dañado y recuperar lo dañado a la vez que implementamos mecanismos de desarrollo que no continúen con el daño. A estos mecanismos se la ha llamado “amigables”, “verdes”, etc., pero es poco lo que se ha avanzado en su diseño e implementación.

La recuperación del capital natural y su protección conlleva la idea de recuperar también el capital social, sobretodo en comunidades y en sectores sociales que padecen pobreza, desempleo, analfabetismo y cuya fibra social está dañada (Aronson y col., 2006).

 

Uno de los aspectos más debatidos es la valoración de los servicios que prestan los ecosistemas, propuesto como alternativa para que se tomen en cuenta en los balances económicos del desarrollo. Darle valor monetario al capital natural que se recupera con la restauración o que se protege con la conservación es una tarea con toda clase de obstáculos y cuestionamientos, tanto de índole ético como de dificultades inherentes a la naturaleza misma.

 

Rees y col., (2007) discuten esta problemática y enumeran los obstáculos que se presentan al evalúo de los servicios ambientales en términos monetarios. Citando a Vatn and Bromley se refieren a tres limitaciones de la teoría económica para poder valorar los servicios ambientales: conocimiento, incongruencia y complejidad. No solo conocemos muy poco sobre las contribuciones funcionales de especies y ecosistemas sino que en muchos casos solo podremos conocer su importancia cuando han desaparecido. Por otro lado, propiedades y servicios pueden ser incogruentes en el sentido de no ser comparables y por tanto no se pueden medir con una medida simple como es el dinero. Finalmente, ningun componente puede ser valorado por su utilidad directa sino más bien por su papel en mantener la integridad del ecosistema. Es decir, algunos productos y servicios del ecosistema son imposibles de valorar. Estos son algunas de las dificultades con que tropiezan los economistas para darle valor a los productos y servicios de la naturaleza. A pesar de ellos, se proponen distintos enfoques y metodologías para lograr esta finalidad, varios de ellos son anotados y discutidos en este artículo de Rees y col.

 

Para los interesados en esta temática les recomendamos la lectura de un libro publicado en 2007 por Island Press (y disponible en la web) titulado “Restoring Natural Capital: Science, Business and Practice” (Restaurando el Capital Natural: Ciencia, Negocios y Prácticas”. Los primeros seis capítulos exploran aspectos del concepto de Capital Natural; una segunda parte está dedicada a experiencias y lecciones (19 capítulos); la tercera sección presenta distintos aspectos de las tácticas y estrategias de la restauración incluyendo valoración, las distintas escalas y lo relacionado con políticas públicas. Al final se dedican dos capítulos a una síntesis. El volumen contiene las contribuciones de 71 especialistas en la restauración ecológica trabajando en instituciones de todo el planeta.

 

Para concluir nos referiremos a un comentario que se repite en varios de los capítulos de este libro y que concierne al sistema económico prevalente y a la naturaleza humana. Se destaca que entre los humanos prevalecen los intereses egoistas y un marcado énfasis en el tiempo presente. Estas características se engranan en la ética neoliberal que es utilitaria, antropocéntrica e instrumentalista, con énfasis en el corto plazo, en lo individual y en la maximización de la utilidad. Este es un cuadro “claramente hostil a los valores de largo plazo comunes a toda la sociedad que en su conjunto se beneficia con la restauración del capital natural”.

 

 

REFERENCIAS

 

Aronson, J., Milton, S. J., Blignaut, J. N., & Clewell, A. F. (2006). Nature conservation as if people mattered. Journal for nature conservation, 14(3), 260-263.

 

Aronson, J., S.J. Milton & J.N. Blignaut. (eds.) (2007) Restoring Natural Capital: Science, Business and Practice. Island Press, Washington, D.C.

 

Aronson, J., S.J. Milton & J.N. Blignaut. 2007. Definitions and Rationale. In: J. Aronson, S.J. Milton & J. N. Blignaut Restoring Natural Capital: Science, Business and Practice. Island Press, Washington, D.C. Pp. 3-8.

http://bioclimate.net/images/pdf/external/technical/Restoration%20of%20Natural%20Capital%20Definitions%20Rationale%202007.pdf

 

Rees W. E., J. Farley, E.T. Vesely, and R. de Groot (2007) Valuing Natural Capital and the Costs and Benefits of Restoration. In: J. Aronson, S.J. Milton & J. N. Blignaut (eds.) Restoring Natural Capital: Science, Business and Practice. Island Press, Washington, D.C. Pp. 227-236.

 

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