DEMOGRAFIA Y SUSTENTABILIDAD

Cómo mencionamos antes, las tres bases fundamentales de la sustentabilidad son el ambiente, la sociedad y la economía. Estas últimas dos son inherentes a la humanidad. La sociedad tiene como base la población humana, y de los aspectos dinámicos de la población se ocupa la demografía. Se refiere a los cambios que experimentan las poblaciones en su tamaño, estructura de edades y de géneros, a su distribución espacial, geográfica y a sus movimientos en esos espacios. Se pueden considerar otros aspectos como condición socio-económica, educación, etc. En esta entrada vamos a introducir algunas ideas de por que y como la demografía es importante para la sustentabilidad. Ya la Agenda 21 le dedicó un capítulo a la demografía: “El crecimiento de la población mundial y la producción, combinados con los patrones de consumo insostenibles ejerce una creciente presión severa sobre las capacidades del planeta para sostener la vida. Estos procesos interactivos afectan el uso de la tierra, del agua, el aire, la energía y otros recursos. Es necesario desarrollar estrategias para mitigar tanto el impacto adverso de las actividades humanas sobre el ambiente como el impacto adverso de los cambios ambientales sobre la población humana” A mayor población mayor consumo y por tanto mayor demanda de recursos de toda índole. Esta relación es una interacción directa que afecta al desarrollo económico y a la sustentabilidad. POBLACIONES Y RECURSOS ESQUEMA  DE INTERACCIONES ENTRE POBLACION Y AMBIENTE, via la producción de bienes de consumo para satisfacer las necesidades de la población   Que el crecimiento poblacional sea o no la causa directa del deterioro ambiental es sin embargo materia polémica. Hay quienes piensan que el desarrollo económico en paralelo al crecimiento poblacional está siendo la causa del deterioro. Hay otros que opinan que la solución al problema ambiental radica en más y mejor desarrollo. No ahondaremos ahora en los argumentos de estas posiciones, que trataremos más adelante. Baste con decir que la población humana ha crecido de manera impresionante durante los últimos siglos, llegando a los 6 millardos (6×109) en el año 2000. En el siglo XXI el crecimiento deberá desacelerarse, en un proceso global de “transición demográfica” llegándose a una etapa en la que la población se equilibra y la tasa de crecimiento se acerca a cero, con un total de 12 millardos de seres humanos. Este aumento en el tamaño de la población no tiene lugar en forma independiente de otras variables sociales. Al contrario, coincide con grandes cambios en los sistemas productivos (de la agricultura extensiva a la intensiva, de la artesania a la industria, etc) y en otros aspectos de la existencia humana como son los sistemas de salud, el desarrollo científico y tecnológico, la educación, las comunicaciones, etc. Es decir el crecimiento de la población ha corrido en paralelo con el desarrollo científico-tecnológico a nivel global. No hay acuerdo en si el primero es resultado del segundo o viceversa, o en cual es el grado de influencia mutua entre estos dos motores de la sociedad. Basados en el crecimiento experimentado por poblaciones de países ahora en estado avanzado de desarrollo industrial (EEUU, UE, Japón), se ha formulado un modelo de como evolucionan las poblaciones a lo largo de su desarrollo socio-económico. Este modelo es conocido como Modelo de Transición Demográfica (MTD).   MDT   De acuerdo con este modelo, en las primeras etapas de desarrollo las tasas de nacimiento y de muerte son equivalentes y el tamaño de la población se mantiene aproximadamente constante. A medida que la sociedad se desarrolla (etapas 2 y 3) la tasa de mortalidad disminuye como consecuencia de un mejor nivel de vida y mayor salud; paralelamente la tasa de natalidad comienza a descender, aunque siempre manteniéndose bien por encima de la tasa de mortalidad. Por tanto, en estas etapas la población crece a tasas elevadas. En una etapa posterior (aqui etapa 4), mejores niveles de vida estabilizan tanto la tasa de mortalidad como de natalidad a niveles equivalentes y el crecimiento de la población se detiene. Esta situación se ha llamado de “transición demográfica”, por la que han pasado las sociedades industrializadas avanzadas y la que se esta comenzando a registrarse en sociedades en vías de desarrollo cuyos niveles de vida han mejorado substancialmente. ¿Cómo cambia la estructura de la población a medida que evoluciona su demografía? En poblaciones con altas tasas de crecimiento, la fracción juvenil y por tanto fértil es predominante, mientras que la fracción de mayores es pequeña. Son poblaciones jóvenes, y por ello crecen más rápido. Poblaciones con tasas moderadas y bajas de crecimiento tienen una estructura diferente, la fracción juvenil ya no es dominante y las edades intermedias y mayores están más representadas. Si hacemos una gráfica de la distribución de edades (su estructura) tendremos un aspecto de pirámide en el primer caso y una aspecto cilíndrico en el segundo caso (ver figura). estructura Uganda y USA Ejemplos extremos de estructura de edades (tomado de Leahy et al., 2010) El modelo de TD sintetiza lo que sería la evolución demográfica de la humanidad y pronostica el advenimiento de una etapa de estabilidad. Este es un modelo, y ha recibido críticas de diversa índole. En la realidad la población humana del planeta no es una sola, está dividida en naciones y cada nación tiene su historia, su cultura, su idiosincrasia, su ambiente y su dinámica propia. Poblaciones de distintos paises están creciendo a tasas distintas y exhiben estructuras de edades diferentes. Es importante que estas diferencias afectan la relación entre población y recursos, entre población y ambiente. Algunas poblaciones están creciendo a tasas más altas, en especial en el continente africano, mientras que otras tienen tasas más bajas, algunas cercanas a cero, como es el caso de algunas naciones industrialmente más avanzadas. Las diferencias entre poblaciones en relación a su estructura de edades determina sus demandas sobre el ambiente. Las fracciones más juveniles demandan educación y salud infantil, los adultos jóvenes demandan empleo, las fracciones de mayor edad requieren pensiones y salud geriátrica. Por tanto, se requiere conocer las características demográficas de una población para enfrentar por un lado la satisfacción de sus requerimientos ambientales y por otro las estrategias de un país hacia la sustentabilidad. El aumento en la proporción de adultos jóvenes en una población representa un capital humano de la mayor trascendencia que puede ser aprovechado para impulsar el desarrollo económico y social. Para ello es indispensable la inversión en educación, entrenamiento y en la creación de empleos estables. Cuando se aprovecha esta “ventaja demográfica” la sociedad experimenta un incremento en su nivel de vida, en su nivel educacional, en su capacidad de ahorro y por ende en su capacidad para planificar la familia. Estos efectos retroalimentan a la dinámica poblacional y resultan en poblaciones con menores tasas de crecimiento y estructuras más estables. Si no se dan las condiciones para el aprovechamiento de las ventajas demográficas, estas pueden transformarse en combustible de los conflictos sociales y de la inestabilidad social: “la debilidad de los gobiernos y la falta de desarrollo socioeconómico pueden convertir las oportunidades demográficas en retos demográficos. Dependiendo de las políticas de los gobiernos, la juventud puede convertirse en una ventaja económica o un factor de inestabilidad1” En un estudio del International Peace Research Institute, H. Urdal encontró que entre 1950 y 2000, paises con una fracción juvenil muy prominente (“youth bulge”) fueron 150% más inclinados a experimentar conflictos civiles que aquellos con estructuras demográficas más balanceadas. Esos resultados se lograron después de controlar factores incidentes como el nivel de desarrollo, el tipo de régimen, el tamaño total de la población y la historia de conflictos2. En síntesis, tanto el tamaño como la estructura de la población ejercen gran influencia sobre el desarrollo social y económico y por ende sobre la sustentabilidad. Otras características poblacionales como la educación, el nivel de pobreza, de empleo, la disponibilidad de recursos básicos como electricidad, agua potable y vivienda se vienen incorporando al estudio de las relaciones entre demografía y sustentabilidad.

Referencias

Leahy E., B. Daumerie & K. Hardee. 2010. The effects of age structure on development: 
policy and issue brief. Population Action International. Washington, DC.

Urdal, H. 2006. “A Clash of Generations? Youth Bulges and Political Violence.” International Studies Quarterly 50(3): 607-629.

AGENDA 21. United Nations Conference on Environment & Development Rio de Janeiro, Brazil, 3 to 14 June 1992. Kirk D. 1996. Demographic Transition Theory. Population Studies, 50, 361-387

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