LA CUMBRE DE JOHANNESBURG

En los preámbulos de la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sustentable, celebrada en Johannesburg en septiembre del 2002, Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas enfatizaba la necesidad de producir un plan de acción alrededor de cinco aspectos fundamentales: agricultura, agua, biodiversidad, energía y salud: “El adelanto en estas cinco esferas, ofrecería a todos los seres humanos la oportunidad de gozar de una prosperidad que perduraría más allá de su propia vida y de la que podrían disfrutar también sus hijos y los hijos de sus hijos.”

 La década que siguió a la Cumbre de La Tierra de Río fue decepcionante para el desarrollo del Desarrollo Sustentable. El deterioro del ambiente planetario y la pobreza aumentaron. Según Annan, los países desarrollados “no han hecho lo suficiente para cumplir ninguna de las promesas que hicieron en Río, para proteger su propio medio ambiente y ayudar al mundo en desarrollo a vencer la pobreza”.

 Con este panorama, se esperaba que la próxima cumbre mundial se planteara acciones concretas, más allá de los discursos y las declaraciones generales.

 Un segundo aspecto era garantizar la coparticipación de nueve grupos fundamentales de la sociedad civil, ya considerados en la Agenda 21: población indígena, mujeres, juventud, campesinos, empresas, sindicatos, gobiernos locales, científicos y organizaciones no-gubernamentales[1].

Delegados de casi 200 naciones asistieron a Johannesburg. A la asamblea se le presentaron reportes previamente preparados por las agencias de las ONU sobre los cinco aspectos básicos: agua, energía, salud, agricultura y biodiversidad.  Hubo grandes expectativas por los resultados de esta cumbre, expectativas que fueron defraudadas pues los acuerdos, cuando se lograron, fueron tímidos e imprecisos e ignoraron las propuestas específicas contenidas en los reportes previos.

Speth, decano de la Facultadde Forestal de Yale y expresidente del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), enfatiza el papel negativo jugado por los Estados Unidos[2]. Su delegación, que no fue encabezada por el Presidente  Bush, bloqueó o desarticuló varios acuerdos con metas y plazos precisos. En ello fue apoyada por el Japón y la mayoría de los países miembros dela OPEP. Así, los acuerdos de Tipo I, entre gobiernos, fueron en general poco definidos y no-obligantes.

Sin embargo, la participación de las ONG y del sector empresarial fue vigorosa y se aprobaron muchos acuerdos del Tipo II, entre el sector privado, el público y organizaciones civiles. Un aspecto positivo fue la iniciativa dela Unión Europea por fijar metas precisas para la obtención de energía renovable, que aunque saboteada por los EEUU y otros,la UE prometió promoverla unilateralmente mediante alianzas con otros paises.

 En síntesis, en Johannesburg predominó un ánimo optimista que desatendió todas las llamadas de alerta sobre los graves problemas ambientales del planeta y los gobiernos se mostraron renuentes a discutir los aspectos ambientales, prefiriendo lo económico y social

Cuadro de texto con conclusiones, modificados de BBCMundo. com.

[1] Clark W. C., Kates R. W., McGowan A. H., & O’Riordan, T. 2002. Johannesburg and Beyond. Environment 44:7, contratapa.

[2] Speth, J.G. 2003. Perspectives on theJohannesburgSummit. Environment 45(1): 24-29.

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  1. EL CAMBIO CLIMATICO: CRONOLOGIA DE NEGOCIACIONES | sustentabilidad y desarrollo

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